Durante el proceso de EMDR, José acompaña al paciente paso a paso, creando un entorno de seguridad, contención y confianza. A través de movimientos oculares guiados u otras formas de estimulación bilateral, se facilita que el cerebro procese los recuerdos traumáticos sin revivir el dolor.
Con el tiempo, las imágenes, emociones y pensamientos asociados al trauma pierden intensidad, permitiendo que la persona recupere una sensación de calma, control y bienestar interior.
La terapia EMDR es especialmente útil para:
- Tratar traumas o experiencias dolorosas del pasado.
- Superar accidentes, pérdidas o situaciones de abuso.
- Reducir ansiedad, ataques de pánico o fobias.
- Procesar duelos complicados o rupturas emocionales.
- Mejorar la autoestima y la sensación de seguridad interna.